Entre los textos más interesantes que leí durante este periodo me encontré con dos frases que me dejaron inquieto y motivado. Las dos provienen de campos y miradas diferentes. Sin embargo, se pueden juntar para lograr una síntesis superadora útil para el minibásquetbol. Por un lado, el concepto que refiere a que “no son tiempos para verdades absolutas” y por el otro “es tiempo de romper con el orden natural de las cosas”.
Después de pensar y repensar, creo que las y los entrenadores tenemos arraigados algunos mitos sobre nuestra tarea con los chicos y las chicas que nos impiden revisar nuestras prácticas y revisarnos como líderes de los procesos de enseñanza que recorremos. Respaldado en los dos conceptos que sostienen este texto, voy a poner en tensión a algunos de los VS. que, como voces internas, nos atraviesan e interpelan:
- ¿Soy conductista o constructivista?
- ¿El mini es competitivo, educativo o recreativo?
- ¿En mini no se corrige o sólo trabajamos analíticamente con los jugadores?
- ¿Hay que saber más de los jugadores que de básquet o al revés?
- ¿Priorizamos el desarrollo de la técnica y la táctica en forma aislada o en forma paralela y simultánea?
- ¿La edad cronológica nos dice todo? ¿Entonces qué hacemos con los saberes previos y el desarrollo motor?
Hace tiempo que con Pablo Genga transitamos un camino que abre a la heterogeneidad. Buscamos corrernos del pensamiento binario, absoluto, tan dogmático que no da lugar al cambio. Nuestro objetivo es encontrar caminos didácticos superadores para ubicar a los y las jugadoras de minibásquetbol en el rol de protagonistas.
Entonces, la idea es cambiar el VS. por un gran signo +. Es decir: sumar. Guiados siempre por la tarea irrenunciable de enseñar y cuidar las emociones de nuestros y nuestras jugadoras todos los días. Para que aprendan a jugar con sus amigos, se sientan competentes y se conviertan en Ciudadanos del básquet.
De algo estoy seguro: los procesos largos, pacientes y sistemáticos no dejan espacio a los atajos tácticos ni a los mini campeones apresurados. Tenemos que derrumbar los mitos que paralizan, que frenan la posibilidad de soñar con un minibásquetbol para muchos y muchas, con chicos y chicas que se divierten y aprenden.
Por Juan Lofrano
Una revisión estadística sobre la actuación de las selecciones argentinas de la última década demuestra que esa afirmación tan escuchada puede no ser tan precisa.
Entrenar mejor también es hacer mejores preguntas. Esta es una guía concreta para ordenar decisiones y darle sentido a cada práctica.
Pensemos el cambio de reglas propuesto para este año. Para eso hay que ir al pasado, analizar el presente y discutir el futuro del básquet formativo.
El entrenador Leandro Ramella enseña a trabajar todos los aspectos necesarios para contener esta jugada, con un abordaje acorde a la complejidad del básquet actual.